No hay compra de casa sin préstamo

Después de muchos años desde el inicio de la crisis económica que dio al traste con las aspiraciones inmobiliarias de muchas familias, vuelve a estar presente en la mente de los conciudadanos el mercado inmobiliario. Esto se debe a que, aunque pudiera parecer lo contrario, seguimos teniendo un importante déficit de viviendas que satisfaga la lógica aspiración de tener un hogar, donde unos inicien su emancipación familiar y otros consoliden su mejoría inmobiliaria en un mercado de reposición cada vez más propicio.

préstamo hipotecario

En este escenario, sigue abierto el eterno debate alquiler o compra, en lo que para algunos significa la ruptura del paradigma inmobiliario nacional y se anuncia como una escalada del alquiler frente a la compra, más compleja y no siempre posible, aunque parezca que está alineada con las tendencias que mejor se consolidan en el mercado.

Sinceramente, creo que este debate no es nuevo y en la mente del que necesita una casa siempre anidó la gran duda: ¿comprar o alquilar? En general, la respuesta no ha estado en actitudes emocionales o gustos más o menos pasajeros. La compra sólo está en manos de los que puedan hacerlo y esto depende, generalmente, de tener capacidad financiera y no es la consecuencia de cambios en el modelo de propiedad.

Si nos atenemos a las variables que más deciden la opción de comprar, todas ellas evolucionan favorablemente. Estamos ante un periodo de mejora macroeconómica, anticipo de unas expectativas laborales que, cada vez más, ahuyentan el fantasma del paro como principal drama social. Además, los tipos de interés siguen acompañando, con tasas históricamente bajas que facilitan el endeudamiento. El ajuste a la baja del precio de las viviendas y la actitud del sistema financiero, favorable al crédito, completarían esta visión propicia del aumento del endeudamiento hipotecario.

Así ha venido siendo en los dos últimos años y no parece que vaya a cambiar la tendencia o ¿quizás sí?

En los últimos meses advertimos, y algún dato oficial del Banco de España parece corroborarlo, que se está dando algún endurecimiento en las condiciones de acceso al préstamo hipotecario. Si repasamos las variables que deciden la fluidez inmobiliaria, la evolución del cuadro macroeconómico es favorable; los tipos se mantienen bajos y no parece que el Banco Central Europeo vaya a cambiar su política de apoyo monetario que anuncie un cambio de tendencia; los precios de las viviendas -aunque han contenido su descenso- siguen presentando una buena oportunidad y sólo parece que pueda estar cambiando la actitud del sistema financiero para que todo continúe encajando.

Aunque el préstamo hipotecario sigue estando entre los principales objetivos de negocio de los bancos, en tanto que es dinamizador y potenciador de otros consumos de productos y servicios, a lo largo de estos últimos meses se han producido algunos acontecimientos en el escenario crediticio que pudieran alterar la oferta de préstamos para los próximos tiempos.

En la medida en que no seamos capaces de recomponer la confianza en nuestro mercado hipotecario, ni de convencernos de que nuestro marco jurídico es consistente con los mejores mercados europeos y utilicemos algunas sentencias judiciales para verter un halo de ilegitimidad sobre un mercado que nos ha permitido ser uno de los países con más ciudadanos con vivienda propia, estaremos influyendo negativamente en la consolidación de un flujo crediticio fuerte y competitivo que permita acceder a la propiedad.

Mientras tanto, la incertidumbre sobre la cartera crediticia o sobre la legalidad de nuestros contratos, algunas sentencias contradictorias, una cierta improvisación legislativa y la expectativa de una regulación que pueda debilitar las garantías hipotecarias y complicar y encarecer el proceso crediticio pueden estar influyendo en la oferta de préstamos y en su accesibilidad.

Por su naturaleza, la compra de casa requiere de un nivel de financiación y plazo que, por lo dilatado del mismo, necesita de garantías adicionales a las personales, como son las hipotecarias.

Si a los plazos a los que se contratan los préstamos no logramos dotarles de la confianza y seguridad suficientes, tanto para prestatarios como para prestamistas, será el propio mercado hipotecario el que se resienta y, en consecuencia, los ciudadanos que verán cómo la única fuente financiera de acceso a la propiedad se endurece.

No deberíamos olvidar que no hay compra sin préstamo hipotecario.

Source: elmundo.es

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